UN MODELO A SEGUIR
Para ser sincero, nunca he tenido un profesor o profesora que me haya marcado, pero si tuviera que decir alguna, sería mi profesora y tutora de primaria.
Se llamaba Victorina, una señora de unos 55 años en su momento, que nos daba clase de Matemáticas, Lengua y Conocimiento del medio. Fue la profesora que me enseño a leer, escribir y sumar, quizás gracias a ella este hoy en éste máster. Durante muchos años decía que quería ser profesor de mayor, aunque en Secundaria descarté esa opción a la que ahora he vuelto.
Decir que era una profe con mucha paciencia que trataba a los alumnos como si fueran sus hijos, con mucho cariño. Sabía cómo enseñar y que nosotros fuéramos con ilusión a clase.
No quería terminar el post sin decir que he tenido muchos profesores que me marcaron para mal, sobre todo en Secundaria. Un ejemplo, es que me encantaba el Francés, con una profesora que era de 10, nativa, nos mantenía en contacto con alumnos de Francia, promovía intercambios, etc, pero en 4º de la ESO, cambiamos de profesora que me hizo desaprender lo que sabía y olvidarme de la asignatura para un futuro, con lo que realmente me gustaba.
Y podría seguir así con más profesores, al final un profesor marca mucho para el futuro, sobre todo para mal.
Como docentes, deberíamos tener pasión por la asignatura que vamos a impartir y no desmotivar a los alumnos.
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